
07 dic 2024
La identificación del beneficiario final último (UBO) para sucursales extranjeras que operan en Italia sigue siendo una tarea desafiante,a pesar de su importancia en la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
La falta de directrices claras y las diferentes interpretaciones por parte de las cámaras de comercio complican el proceso.
Este artículo explora las complejidades de determinar el UBO para sucursales de empresas extranjeras,particularmente en los sectores bancario y de seguros,y discute posibles soluciones y la necesidad de claridad regulatoria.

La tarea de identificar al beneficiario final último (UBO) para sucursales extranjeras que operan en Italia es un desafío significativo pero a menudo subestimado. Este requisito,destinado a prevenir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo,ha estado vigente durante casi un año. Sin embargo,la falta de directrices consistentes y las diferentes interpretaciones por parte de las cámaras de comercio han dificultado el cumplimiento. Este problema es particularmente evidente al tratar con las sucursales de empresas extranjeras en Italia. Una sucursal es esencialmente una extensión de una empresa extranjera que elige operar en Italia sin establecer una filial local. Este enfoque es prevalente en los sectores bancario y de seguros,donde el principio de control del país de origen permite la uniformidad regulatoria en los países europeos. Surge la pregunta de si el requisito de UBO se aplica a las sucursales,dado que no son entidades independientes sino extensiones de la empresa matriz extranjera. Típicamente,estas sucursales son gestionadas por un representante en Italia,cuyo nombre está registrado ante las autoridades fiscales para fines de cumplimiento y ante la cámara de comercio para la delegación de poderes. El desafío es determinar de quién debe registrarse el nombre como UBO para una sucursal extranjera. Una perspectiva sugiere que si la empresa matriz está basada en un país de la UE y ya cumple con los requisitos de UBO allí,la sucursal italiana debería estar exenta de esta obligación. Si,sin embargo,se considera necesario que la sucursal esté registrada en el registro mercantil italiano,surge la pregunta de qué nombre registrar. Hay dos enfoques principales. El primero,adoptado por algunas cámaras de comercio,es registrar a un representante legal de la empresa matriz. Este enfoque puede ser poco práctico,especialmente si el administrador de la empresa matriz no está involucrado en las operaciones de la sucursal. En muchos grupos europeos,la empresa matriz es gestionada por un pequeño cuerpo administrativo,ninguno de cuyos miembros puede supervisar las sucursales europeas,incluida la italiana. Por lo tanto,registrar a alguien que no tiene autoridad práctica sobre la sucursal italiana parece ilógico. El segundo enfoque,que parece más sensato,es registrar al representante de la sucursal italiana,incluso si no forma parte del cuerpo administrativo de la empresa matriz. Esta persona,en virtud de sus poderes delegados,gestiona efectivamente la sucursal. Sin embargo,este enfoque no es ampliamente aceptado por las cámaras de comercio,a pesar del apoyo de fuentes autorizadas como Assonime,que argumenta que en grupos multinacionales,se debe identificar a la persona con poder de decisión real sobre la sucursal. Esta situación ha llevado a una frustrante inconsistencia en los juicios. Algunas cámaras de comercio registran al administrador de la empresa matriz extranjera como el UBO,permitiendo completar el proceso. Otras,sin embargo,han dejado el asunto sin resolver,esperando orientación de los ministerios pertinentes. Es crucial llegar a un consenso,ya que estos grupos operan en el sector financiero,donde los riesgos que la regulación pretende mitigar son mínimos o remotos.
Perspectivas
El problema de identificar al UBO para sucursales extranjeras destaca el desafío más amplio del cumplimiento normativo en una economía globalizada. El principio de control del país de origen ofrece un marco para la consistencia regulatoria,pero la falta de directrices armonizadas en las jurisdicciones puede llevar a confusión e ineficiencias. Este caso subraya la necesidad de regulaciones claras y unificadas que consideren las estructuras únicas de las corporaciones multinacionales. Problemas
- Falta de directrices consistentes de las cámaras de comercio
- Diferentes interpretaciones de los requisitos de UBO
- Desafíos prácticos para identificar a la persona adecuada para registrar
- Posibles retrasos en el cumplimiento debido a aclaraciones regulatorias pendientes
Aplicaciones Prácticas
- Las empresas multinacionales deben involucrarse con expertos legales locales para navegar eficazmente los requisitos de UBO.
- Las cámaras de comercio podrían beneficiarse de desarrollar procedimientos estandarizados para agilizar el proceso de registro.
- Los legisladores deberían considerar la creación de regulaciones armonizadas para reducir las cargas de cumplimiento para las empresas internacionales.